Desde el inicio de su carrera, Andy Warhol contaba con la extraordinaria habilidad de ver lo sagrado en lo profano. Como ocurría con muchos otros estadounidenses de éxito, su familia provenía de Europa del Este. Andy, un tímido chico gay de clase obrera, se convirtió en un artista emblemático de los años 60 y 70. Fue la figura con más glamur del arte estadounidense del siglo XX.