Con la Filarmónica de Viena, bajo la dirección de Christian Thielemann, el entusiasmo se impone de forma natural. Este concierto rinde homenaje a dos grandes obras maestras de Brahms: el Doble concierto, interpretado por Augustin Hadelich al violín y Gautier Capuçon al violonchelo, y la Cuarta sinfonía.