Tras cabalgar por horas en el interior de la selva, Bruno ve una granja y resuelve detenerse. Allí es recibido por Laura, una linda niña de delantal azul que le presenta al dueño de la casa; lo que Bruno no esperaba era que Fausto, su amigo de la universidad, fuese el dueño de la propiedad.
Tras cabalgar por horas en el interior de la selva, Bruno ve una granja y resuelve detenerse. Allí es recibido por Laura, una linda niña de delantal azul que le presenta al dueño de la casa; lo que Bruno no esperaba era que Fausto, su amigo de la universidad, fuese el dueño de la propiedad.