Cada semana, al caer la tarde, un grupo de bailarines convierte Plaza Nueva, en el corazón de Granada, en un escenario lleno de música, ritmo y emoción. Plaza Nueva a las diez retrata sus historias, la alegría que encuentran en la danza y los vínculos que crean, demostrando que la pasión no tiene edad y que el arte puede transformar cualquier espacio en un lugar lleno de vida.