En 1984 Diego Maradona llegó a Nápoles y se desató el infierno. El genio del fútbol más célebre del mundo y la ciudad más disfuncional de Europa encajaban perfecto. Diego podía hacer cualquier cosa mientras obrara milagros, pero cuando la magia se perdió se convirtió en un prisionero de la ciudad.
En 1984 Diego Maradona llegó a Nápoles y se desató el infierno. El genio del fútbol más célebre del mundo y la ciudad más disfuncional de Europa encajaban perfecto. Diego podía hacer cualquier cosa mientras obrara milagros, pero cuando la magia se perdió se convirtió en un prisionero de la ciudad.