El fanático de la petanca Rikard Boberg nació discapacitado, midiendo unos pocos metros y apenas sin poder hablar. Sin embargo, su espíritu heroico y ambicioso no le permite que esto le frene, especialmente cuando se trata de su amado juego con la pelota o en una reunión con su confundida madre…
El fanático de la petanca Rikard Boberg nació discapacitado, midiendo unos pocos metros y apenas sin poder hablar. Sin embargo, su espíritu heroico y ambicioso no le permite que esto le frene, especialmente cuando se trata de su amado juego con la pelota o en una reunión con su confundida madre…