En FRUTOS PROHIBIDOS, Manzana, empleada de Edén Libre, dirige en secreto un culto femenino de brujería en el sótano de la tienda, junto con Cereza y Higo. Cuando una nueva empleada, Calabaza, cuestiona su hermandad, las tensiones aumentan y salen a la luz resentimientos reprimidos, obligándolas a enfrentar sus propios venenos o arriesgarse a un destino sangriento.