En una soleada tarde de domingo en Berlín, tres generaciones de una familia se reúnen en un piso para una cena. Hay una actividad frenética en la cocina. En esta secuencia de escenas familiares, en la que destaca la presencia de un gato y un perro, contemplamos el maravilloso mundo de lo cotidiano.
En una soleada tarde de domingo en Berlín, tres generaciones de una familia se reúnen en un piso para una cena. Hay una actividad frenética en la cocina. En esta secuencia de escenas familiares, en la que destaca la presencia de un gato y un perro, contemplamos el maravilloso mundo de lo cotidiano.