Andrés, un joven provincial que quedó ciego durante su infancia, llega a la capital con la posibilidad de hacerse un trasplante y recuperar la vista. El joven ciego se reúne en una taberna con otro ciego de nacimiento, y entre ellos nace una profunda amistad que culminará con quedar encerrados en un vagón del metro que se dirige, fuera de servicio, a garajes desiertos.