Una serpiente repta sobre el abandonado cuarto de control de la planta de energía nuclear Ignalina que, en su inauguración en 1983, fue la más poderosa del planeta, pero que tras el desastre de su planta hermana, Chernóbil, comenzó a ser desmantelada. Un intento por enterrar lo inmortal.
Una serpiente repta sobre el abandonado cuarto de control de la planta de energía nuclear Ignalina que, en su inauguración en 1983, fue la más poderosa del planeta, pero que tras el desastre de su planta hermana, Chernóbil, comenzó a ser desmantelada. Un intento por enterrar lo inmortal.