La carrera francesa, que ya celebra su 67.ª edición, tiene un aire clásico del norte. El circuito rodea la localidad de Denain, en la frontera belga, con una meta apta para velocistas.
La carrera francesa, que ya celebra su 67.ª edición, tiene un aire clásico del norte. El circuito rodea la localidad de Denain, en la frontera belga, con una meta apta para velocistas.