Adela Úcar se pone en la piel de trabajadores de minas, de presidiarios, de toreros o de algunas de las personas que más muestran su fe hacia Dios, para demostrarnos que con tan solo 21 días se puede adquirir un hábito.
Adela Úcar se pone en la piel de trabajadores de minas, de presidiarios, de toreros o de algunas de las personas que más muestran su fe hacia Dios, para demostrarnos que con tan solo 21 días se puede adquirir un hábito.