Rudolf se entera de que una pintura del artista Bengt Johansson, que él y Karin consiguieron en su luna de miel, tiene un valor de 900.000 coronas. Sólo hay un problema: el artista no la firmó.
Rudolf se entera de que una pintura del artista Bengt Johansson, que él y Karin consiguieron en su luna de miel, tiene un valor de 900.000 coronas. Sólo hay un problema: el artista no la firmó.