Al igual que el temible escualo con sus indefensos nadadores, el joven Steven Spielberg, con un talento y una osadía insultantes, demostró que sabía manejar a su antojo las emociones de un público aterrorizado, que flotaba en la butaca, sin siquiera presentir qué sucedería en la siguiente escena.
Al igual que el temible escualo con sus indefensos nadadores, el joven Steven Spielberg, con un talento y una osadía insultantes, demostró que sabía manejar a su antojo las emociones de un público aterrorizado, que flotaba en la butaca, sin siquiera presentir qué sucedería en la siguiente escena.
desnudez, violencia, escenas aterradoras, consumo de drogas, consumo de alcohol, consumo de tabaco, lenguaje malsonante, Las luces parpadeantes y los patrones estroboscópicos pueden afectar a espectadores fotosensibles