Con aire de superioridad, inteligencia táctica y velocidad endiablada, Ryota Miyagi, base del Shohoku, desconcierta a sus rivales. Criado en Okinawa, creció a la sombra de su hermano mayor, un prodigio local del baloncesto. Ahora, en su segundo año de bachillerato, Ryota y Shohoku alcanzan el campeonato nacional. Frente a ellos, el reto más grande: el poderoso Instituto Sannoh.