El sargento detective Ainslie, un sacerdote católico convertido en investigador de homicidios de la policía de Miami, fue citado para escuchar la confesión de Elroy Doil. Frente a la ejecución, Doil quiere confesar y revelar todo lo que sabe sobre la cadena de sus presuntos asesinatos. Ainslie no puede negarse: los crímenes, cometidos cuatro años antes, aún le queman la memoria.