En el Cielo la preocupación es grande, pues, en los últimos años, muy pocas almas han superado los exámenes de entrada. En el Infierno ocurre justamente lo contrario: la avalancha de condenados está creando problemas de espacio. La batalla entre el Bien y el Mal parece haberla ganado el diablo.
En el Cielo la preocupación es grande, pues, en los últimos años, muy pocas almas han superado los exámenes de entrada. En el Infierno ocurre justamente lo contrario: la avalancha de condenados está creando problemas de espacio. La batalla entre el Bien y el Mal parece haberla ganado el diablo.