En París, Astrid y Raphaëlle descubren un ojo humano en el fondo de un tarro de cebollas. Al mismo tiempo, en Burdeos, Alexandra Ehle investiga un cadáver al que le han extirpado ambos ojos. Cuando el juez decide conectar las dos piezas del rompecabezas, Astrid, Raphaëlle y Alexandra se dan cuenta de que deben cooperar, para bien o para mal. En el menú: misterio familiar y enfermedad de huérfa...