Todo empezó con el homicidio de Bernat Cervera, un querido vecino del pueblo que dirigía el coro del Lluc des Teix, el centro de acogida de Tramuntana. Una institución donde se criaron Bela, Samiah y Julia, tres adolescentes que fueron testigos directas del asesinato, que ahora está investigando la sargento Sara Campos.