Tras tres años de encarcelamiento a manos de las autoridades comunistas, el cardenal Wyszyński vuelve a estar a la cabeza de la Iglesia polaca. Deberá tratar con los gobernantes para negociar más derechos para la Iglesia y la nación oprimida. El aparente acuerdo se convierte en una guerra silenciosa: una lucha por la libertad religiosa y la dignidad humana.