Desde la perspectiva de una protoestrella, se contrae, fusiona hidrógeno en helio, pasa a fusionar elementos más pesados y, finalmente, colapsa en un estado denso como una enana blanca. Desde el punto de vista de un observador externo, esta evolución se estudia con telescopios, que registran los cambios de luminosidad, temperatura y tamaño a lo largo del tiempo.Desde la perspectiva de una protoestrella, se contrae, fusiona hidrógeno en helio, pasa a fusionar elementos más pesados y, finalmente, colapsa en un estado denso como una enana blanca. Desde el punto de vista de un observador externo, esta evolución se estudia con telescopios, que registran los cambios de luminosidad, temperatura y tamaño a lo largo del tiempo.