En 1864, antes de cumplir los veinte años, Ludwig de Wittelsbach ocupaba el trono de Baviera. El joven rey era generoso y romántico, un gran mecenas que amaba el arte, la paz y la armonía universal. Sin embargo, la excesiva confianza en sus consejeros le traicionaría. Únicamente su prima Elizabeth le sería fiel de forma incondicional.
En 1864, antes de cumplir los veinte años, Ludwig de Wittelsbach ocupaba el trono de Baviera. El joven rey era generoso y romántico, un gran mecenas que amaba el arte, la paz y la armonía universal. Sin embargo, la excesiva confianza en sus consejeros le traicionaría. Únicamente su prima Elizabeth le sería fiel de forma incondicional.